6 consejos para tener éxito en las audiencias orales


6 consejos para tener éxito en las audiencias orales.

Miguel Carbonell.
Director del Centro de
Estudios Jurídicos Carbonell AC.

La progresiva puesta en práctica de los juicios orales en México supone un desafío de enormes proporciones para los abogados. 

Ahora bien, las audiencias orales requieren de los abogados una serie de capacidades y competencias que no siempre se enseñan en las escuelas y facultades de derecho del país. Por esa razón, los abogados deben actualizarse y aprender las técnicas de litigación que les permitan hacer mejor su trabajo en el nuevo paradigma de la oralidad.

Las técnicas de litigación para juicios orales abarcan tanto cuestiones de fondo (como puede ser, por citar un ejemplo, el conocimiento de la llamada “teoría del caso”), como de forma (relacionadas con la manera en la que los abogados deben conducirse durante las audiencias orales). A continuación les presento 6 breves sugerencias sobre la “forma” de trabajar en una audiencia oral que creo que les pueden servir:

  1. Los abogados deben dirigirse al juez o tribunal de manera respetuosa y guardando siempre las formalidades. La audiencia es un momento ritual y los abogados formar parte de dicho ritual, por lo que deben comportarse a la altura, evitando el uso de términos coloquiales o excesivamente familiares cuando se dirijan al juzgador.
  1. Hay que hablar en voz alta y clara. Si queremos que el juez nos escuche, en primer lugar, y si queremos que nos entienda, en segundo lugar, debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para alcanzar un tono de voz adecuado y una dicción clara, que haga que nuestro mensaje llegue de forma comprensible al juzgador. Si nuestros argumentos son muy buenos, pero los expresamos con una voz inaudible, no causarán ningún efecto en el juez. Para lograr una expresión más fluida y un tono más profesional hay que evitar el uso de las “muletillas”, que solamente entorpecen nuestro discurso y demuestran nerviosismo.
  1. Hay que mantener contacto visual con el juez, a fin de inspirar seguridad y confianza. Un abogado que, durante la audiencia oral, dirija su mirada al suelo probablemente transmitirá una imagen de inseguridad respecto a los demás o respecto a lo que está diciendo; nada de eso es bueno, cuando nuestro objetivo es persuadir al juez de la razón que nos asiste dentro de un juicio. Lo mismo aplica para el caso de los testigos: hay que mirarlos a los ojos mientras los estamos interrogando.
  1. Se debe evitar la lectura de documentos en la audiencia; el Código Nacional de Procedimientos Penales señala el carácter oral de las audiencias (y la correspondiente prohibición de lectura de documentos, como regla general) en los artículos 44 y 396. Para guiarnos en nuestras intervenciones o en el desarrollo del interrogatorio o contrainterrogatorio se sugiere preparar una “guía” que contenga los puntos básicos sobre los que se va a construir nuestro discurso o los aspectos que requerimos abordar en un interrogatorio.
  1. Debemos escuchar con atención a la contraparte. Lo que diga nos puede ser de mucha utilidad a lo largo de la audiencia (por ejemplo al momento de hacer un contrainterrogatorio) e incluso en momentos posteriores del procedimiento. Se sugiere tomar nota de las afirmaciones de la contraparte para utilizarlas en su literalidad cuando sea necesario.
  1. Hay que tener control sobre el tiempo de nuestras intervenciones. Los abogados tendemos a ser muy prolijos en nuestras explicaciones, pero las audiencias orales tienen un tiempo determinado de duración, de modo que si no somos muy estrictos con el uso del tiempo cuando nos toca intervenir quizá perdamos la oportunidad de abordar alguna cuestión importante para la parte a la que estamos representando. Para efecto de controlar mejor el tiempo sirve mucho haber practicado varias veces un discurso (por ejemplo un alegato de apertura) antes de la audiencia.

Como pueden ver, las audiencias orales suponen un gran reto para los abogados mexicanos. En la medida en que estemos atentos a las cuestiones señaladas, estaremos elevando la posibilidad de tener éxito en el desarrollo de nuestra práctica profesional. No se trata de un tema teórico, sino de una cuestión eminentemente práctica que va a requerir un enorme esfuerzo de actualización para muchos abogados mexicanos.