Ninis en América Latina


El Banco Mundial presentó el informe “Ninis en América Latina”, que analiza detalladamente el problema de la desocupación de los jóvenes en la región. El objetivo del documento es proporcionar a los responsables de la toma decisiones opciones para solucionar el reto de los ninis y las posibles políticas para abordarlo. Los ninis son aquellos jóvenes de entre 15 a 24 años de edad que ni estudian ni trabajan.

El informe desarrolla un marco conceptual identificando los factores que influyen en las decisiones de los jóvenes y revisa las intervenciones que han sido eficaces para reducir el abandono escolar y el desempleo juvenil.

Los resultados son alarmantes: uno de cada cinco jóvenes del continente, representando más de 20 millones de personas, vive en estas condiciones. Entre 1992 y 2010, la proporción de ninis descendió sólo marginalmente, pero su número absoluto se incrementó en unos 2 millones. Casi el 60% de los ninis de la región provienen de hogares pobres o vulnerables localizados en el 40% inferior de la distribución del ingreso,3 y el 66% de los ninis son mujeres.

El perfil típico del nini en América Latina es una mujer que no ha terminado la educación secundaria y vive en un hogar urbano pobre o vulnerable. Las mujeres representan dos tercios de la población nini de la región y en este grupo el factor de riesgo más importante asociado a la condición de nini es el matrimonio antes de los 18 años y el embarazo durante la adolescencia.

Normalmente el camino que lleva a ser nini, sobre todo entre hombres, es la deserción escolar temprana para empezar a trabajar, seguida del desempleo. El Banco Mundial urge a los gobiernos latinoamericanos y a la sociedad en general a prestar especial atención a este fenómeno, debido a los diversos problemas e impacto que puede llegar a tener. El principal efecto negativo a largo plazo para la región es que el ser nini tiene tiende a perpetuar la transmisión de la disparidad de género y de ingresos de una generación a la siguiente, obstruyendo la movilidad social y la reducción de la pobreza en la región.
Asimismo, la desocupación está vinculada a la delincuencia y a la violencia. En Colombia, México y América Central, donde la proporción de ninis está por encima del promedio regional, el problema se agrava por la presencia generalizada del crimen organizado.

Como soluciones, el informe brinda una serie de opciones dirigidas a los gobiernos y a la sociedad; por ejemplo, los países de América Central, que
tienen una tasa relativamente alto de abandono escolar en la secundaria, pueden optar por diseñar programas de transferencias condicionadas bien focalizadas y combinarlas con módulos de información para explicarles a los estudiantes y a sus padres los beneficios de la educación.

Algunos países sudamericanos y México, que tienen tasas altas de deserción escolar en el bachillerato, pueden combinar sistemas de detección temprana para identificar a los jóvenes en riesgo de abandonar la escuela, con intervenciones socioemocionales y tutorías. Algunos programas de capacitación
y de emprendimiento con diseños innovadores y basados en evidencia, junto con servicios públicos de empleo, pueden mejorar la empleabilidad de los
jóvenes.