Protección social del trabajo doméstico. Tendencias y estadísticas


La Organización Internacional del Trabajo (OIT) presentó el informe “Protección social del trabajo doméstico. Tendencias y estadísticas”, en donde se analiza las tendencias, políticas y brechas en la cobertura legal y efectiva de la seguridad social para el trabajo doméstico en 163 países. Asimismo, se hace una serie de recomendaciones para mejorar la organización institucional, el financiamiento y la administración de la seguridad social.

Se estima que mundialmente el 90% del trabajo doméstico está legalmente excluido de los sistemas de seguridad social. El trabajo doméstico se considera un “grupo de difícil cobertura” por la seguridad social ya que la actividad se realiza en un hogar privado, lo cual dificulta el control y la inspección; las trabajadoras laboran con cierta frecuencia para más de un empleador; existe una alta rotación laboral; el salario en especie es muy frecuente; existe una alta irregularidad en los ingresos percibidos y las relaciones laborales usualmente no son establecidas mediante un contrato de trabajo.

Tales dificultades también están asociadas con otros factores tales como la falta de reconocimiento legal del trabajo doméstico como una ocupación, la existencia de prácticas discriminatorias, sociales y jurídicas, así como otros elementos socio culturales que generan una baja valoración social del trabajo doméstico.

El trabajo doméstico es una actividad realizada predominantemente por mujeres, quienes representaban el 80% de la ocupación total en el sector a nivel mundial; lo que significa que aproximadamente 55 millones de mujeres participan en la actividad. Tratándose de una población trabajadora mayoritariamente femenina, expuesta a condiciones de discriminación y vulnerabilidad social y económica, las políticas para la extensión de la protección social al trabajo doméstico constituyen una pieza importante en la lucha contra la pobreza y en favor de la igualdad de género.

Del total de 67 millones de personas trabajadoras domésticas existentes en el mundo, más de 60 millones están excluidas de la cobertura de la seguridad social. De un total de 163 países incluidos en el estudio, el 43% contemplan previsiones para la cobertura legal del trabajo doméstico en al menos una de las nueve ramas de seguridad social que prevé el Convenio sobre la seguridad social (norma mínima), 1952 (núm. 102).

Asia y América Latina concentran el 68% del trabajo doméstico del mundo. El trabajo doméstico migrante, estimado en 11,5 millones a nivel mundial, es objeto de condiciones discriminatorias aún mayores que las que sufren las trabajadoras domésticas en general. Aproximadamente el 14% de los países cuyo sistema de seguridad social prevé algún tipo de seguridad social para el trabajo doméstico, no contemplan los mismos derechos para el trabajo doméstico migrante.

Los países que exhiben índices más elevados de cobertura efectiva de la protección social para el trabajo doméstico, lo han logrado mediante la puesta en práctica de una combinación de estrategias, que incluyen: la aplicación de la cobertura obligatoria en vez de voluntaria, esquemas de contribución diferenciada en relación con los aplicados al resto de trabajadoras asalariadas, subsidios estatales, incentivos fiscales, esquemas de afiliación para trabajadoras que laboran para más de un empleador (caso del multi-patrono) o que lo hacen en jornada parcial, programas de educación y sensibilización dirigidos a las trabajadoras domésticas y sus empleadores, el uso intensivo de tecnologías de información, la puesta en práctica del mecanismo “vale de servicio” y la introducción de esquemas de presunción.

 

 

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